Encuentra a tus autores aquí

martes, abril 26, 2011

Gonzalo Rojas: POEMAS




GONZALO ROJAS (1917 - 2011)
COMO UN MÍNIMO HOMENAJE A UNO DE LOS MÁS GRANDES ESCRITORES CHILENOS; DE MUCHA MÁS ALTURA DE AQUEL ESCRIBIÓ AQUELLAS "20 CANCIONES DE AMOR"


Nació en Lebú, Arauco, Chile, en 1917.
Estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.
Fue profesor de Estética Literaria
y Jefe del Departamento de Castellano en la Universidad de Concepción.
Ejerció la docencia  en Utah, EE.UU., Alemania
y Venezuela.
Organizó a partir de 1958 los famosos Congresos de Escritores en Concepción,  reuniendo lo más selecto de la literatura latinoamericana.
Fue diplomático en China y Cuba. Perteneció al grupo surrealista reunido en torno a la Revista Mandrágora, 1938 - 1943.
Ha recibido numerosos premios internacionales entre los que se cuentan: Premio Sociedad de Escritores de Chile por
«Poesía Inédita» 1946, Premio Reina Sofía de poesía de España, Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992 y del Premio Cervantes de Literatura 2003. ©


CARTA DEL SUICIDA

Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
Por que ella sale y entra como una bala loca,
Y abre mis parietales y nunca cicatriza,
Así sople el verano o el invierno,
Así viva feliz sentado sobre el triunfo
Y el estomago lleno, como un cóndor saciado,
Así padezca el látigo del hambre,
así me acueste
O me levante, y me hunda de cabeza en el día
Como una piedra bajo la corriente cambiante.

Así toque mi citara para engañarme, así
Se habrá una puerta y entren diez mujeres desnudas,
Marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
Unas sobre otras hasta consumirse.

Juro que ella perdura porque ella sale y entra
Como una bala loca,
Me sigue a donde voy y me sirve de hada.




ASMA ES AMOR


Más que por la A de amor estoy por la A 
de asma, y me ahogo 
de tu no aire, ábreme 
alta mía única anclada ahí, no es bueno 
el avión de palo en el que yaces con 
vidrio y todo en esas tablas precipicias, adentro 
de las que ya no estás, tu esbeltez 
ya no está, tus grandes 
pies hermosos, tu espinazo 
de yegua de Faraón, y es tan difícil 
este resuello, tú 
me entiendes: asma 
es amor.



CONTRA LA MUERTE


Me arranco las visiones y me arranco los ojos cada día que pasa. 
No quiero ver ¡no puedo! ver morir a los hombres cada día. 
Prefiero ser de piedra, estar oscuro, 
a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír 
a diestra y siniestra con tal de prosperar en mi negocio.

No tengo otro negocio que estar aquí diciendo la verdad 
en mitad de la calle y hacia todos los vientos: 
la verdad de estar vivo, únicamente vivo, 
con los pies en la tierra y el esqueleto libre en este mundo.

¿Qué sacamos con eso de saltar hasta el sol con nuestras máquinas 
a la velocidad del pensamiento, demonios: qué sacamos 
con volar más allá del infinito 
si seguimos muriendo sin esperanza alguna de vivir 
fuera del tiempo oscuro?

Dios no me sirve. Nadie me sirve para nada. 
Pero respiro, y como, y hasta duermo 
pensando que me faltan unos diez o veinte años para irme 
de bruces, como todos, a dormir en dos metros de cemento allá abajo.

No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser, 
pero no puedo ver cajones y cajones 
pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto 
llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver 
todavía caliente la sangre en los cajones.

Toco esta rosa, beso sus pétalos, adoro 
la vida, no me canso de amar a las mujeres: me alimento 
de abrir el mundo en ellas. Pero todo es inútil, 
porque yo mismo soy una cabeza inútil 
lista para cortar, pero no entender qué es eso 
de esperar otro mundo de este mundo.

Me hablan del Dios o me hablan de la Historia. Me río 
de ir a buscar tan lejos la explicación del hambre 
que me devora, el hambre de vivir como el sol 
en la gracia del aire, eternamente.



VOCALES PARA HILDA


La que duerme ahí, la sagrada, 
la que me besa y me adivina, 
la translúcida, la vibrante, 
la loca 
de amor, la cítara 
alta:

tú,
nadie 
sino flexiblemente 
tú, 
la alta, 
en el aire alto 
del aceite 
original 
de la Especie:

tú,
la que hila 
en la velocidad 
ciega 
del sol:

tú,
la elegancia 
de tu presencia 
natural 
tan próxima, 
mi vertiente 
de diamante, mi 
arpa, 
tan portentosamente mía:

tú,
paraíso 
o 
nadie, 
cuerda 
para oír 
el viento 
sobre el abismo 
sideral:

tú,
página 
de piel más allá 
del aire:

tú,
manos 
que amé, 
pies 
desnudos 
del ritmo 
de marfil 
donde puse 
mis besos:

tú,
volcán 
y pétalos, 
llama; 
lengua 
de amor 
viva:

tú,
figura 
espléndida, orquídea 
cuyo carácter aéreo 
me permite 
volar:

tú,
muchacha 
mortal, fragancia 
de otra música 
de nieve 
sigilosamente 
andina:

tú,
hija del mar 
abierto, 
áureo, 
tú que danzas 
inmóvil 
parada 
ahí 
en la transparencia 
desde 
lo hondo 
del principio:

tú,
cordillera, tú, 
crisálida 
sonámbula 
en el fulgor 
impalpable 
de tu corola:

tú,
nadie: tú:
Tú, 
Poesía, 
tú, 
Espíritu, 
nadie:

tú,
que soplas 
al viento 
estas 
vocales 
oscuras, 
estos 
acordes 
pausados 
en el enigma 
de lo terrestre:

tú:

No hay comentarios.: